16.11.10

Serge Lutens

Serge Lutens nace en el año 1942 en el norte de Francia. Con solo 20 años trabajo como fotografo creativo para Vogue, fue responsable creativo durante 13 años. Hasta que en el año 1968 hubo un hecho que cambio su camino, buscando colores para Dior,descubre la magia y la sensualidad de Oriente en un viaje a Marruecos. En 1980 deja a Dior por Shiseido, acepta encargarse del maquillaje de la casa nipona a cambio de abrir una tienda en Paris donde expone su creatividad olfativa. Serge Lutens no entendía de perfumería, ni era químico, pero sabía lo que le gustaba. Lutens empleó a Christopher Sheldrake, de Quest, como ingeniero secreto para que convirtiera en productos químicos los conceptos que le indicaba. En 1982, Shiseido lanzó el primer perfume de Serge Lutens. “NOMBRE NOIR” se componía de un osmanto natural extraído directamente de la flor y una molécula de damascona sintética de rosa y madera mezclada con ciruela. Era tan hermoso, que pocos entendieron la magia y desapareció del mercado. Diez años después convulsionó el mercado con “FEMENITÉ DE BOIS”, una composición que inauguró la familia olfativa amaderada en las fragancias femeninas.

En el año 1992 ocurrió lo esperado, los jardines del Palais Royal en París albergaron una lujosa tienda decorada en colores ocres y malvas. Les Salons du Palais Royal Shiseido sirve de cofre para guardar el tesoro olfativo de un artista independiente. Sus perfumes lo componen sólo 20 ingredientes, frente a los 200 de una fragancia comercial. El objetivo es mostrar las facetas más hermosas de las materias primas, lo de “menos es más” se hace axioma con los perfumes de Serge Lutens. Cada creación tiene un ingrediente principal: la flor de azahar, el sándalo, el cedro, la miel, el ámbar… éstos son el “leitmotive” para el perfumista, pero jamás su única herramienta de trabajo. El artista sublima el aroma a su capricho, enriquece el bouquet con otras materias primas, construye y deconstruye imágenes oníricas combinándolos con moléculas diferentes… El jazmín de Lutens no es la flor que olemos en el jardín, sino su propia interpretación. Un jazmín incluso más bello que el real.

Su colección de perfumes están divididos en dos líneas: la de venta exclusiva en París y la de exportación. La primera tiene perfumes más difíciles de entender, no comerciales, dirigidos a un público entendido y muy elitista. Son olores alejados del gusto occidental y con reminiscencias a las antiguas farmacias. Los frascos en forma de campana de 75 mililitros se venden por 105 euros. Los perfumes de la línea de exportación tampoco son fáciles de entender, pero los hay más cercanos al gran público. Los frascos son rectangulares, únicamente adornados por una simple etiqueta con el nombre. Se pueden comprar en perfumerías selectivas y algunos centros El Corte Inglés. En estos, los 50 mililitros de EDP salen por 80 euros, exceptuando algunos que vienen en EDP de alta concentración y alcanzan los 100 euros. En cualquiera de las líneas, los perfumes misteriosos, hipnóticos y carnales de Serge Lutens ostentan nombres de libros: “Ambre Sultan”, “Chergui”, “Cuir Mauresque”, “Musc Koublaï Khän”, “Tubéreuse Criminelle”, “Rahät Loukoum”…

Adentrarse en el mundo Lutens es convertirse en personaje de “Las mil y una noches”.

Describir un Serge Lutens es más un ejercicio de imaginación que un reto olfativo. Todos tienen una duración extrema en la piel y el “sillage” no deja indiferente a nadie.



























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